PREDICCIÓN DEL DESEMPEÑO LABORAL Y OTRAS TENDENCIAS
25 noviembre, 2025Que cambiarán las reglas del juego del talento en 2026.
La digitalización ya no representa una ventaja competitiva, sino un requisito para ser competitivo. Las organizaciones enfrentan simultáneamente nuevos comportamientos profesionales, una fuerza laboral intergeneracional y el avance de sistemas capaces de analizar el talento con una precisión inédita.
Diversos informes anticipan un 2026 marcado por automatización, reconfiguración de roles, nuevas expectativas de los colaboradores y un ecosistema laboral más dinámico. Por ello, la necesidad de identificar el potencial real de cada persona antes de contratarla se convierte en un punto crítico para la retención.
Las decisiones ya no pueden basarse únicamente en intuiciones o antecedentes; hoy, se requieren evidencias claras sobre la forma en que una persona piensa, aprende y se adapta. Cuando las empresas comprenden estas señales con base científica, construyen vínculos laborales más coherentes, sostenibles y humanos.
- La ciencia detrás del talento
Las metodologías basadas en neurociencia y modelos predictivos avanzan como una de las innovaciones con mayor impacto para el 2026. Estas herramientas ya permiten evaluar habilidades cognitivas, rasgos de personalidad y compatibilidad cultural, para anticipar el desempeño real antes de contratar.
Un caso es el de soluciones que integran evaluaciones científicas en procesos digitales para detectar patrones de pensamiento, nivel de adaptación y probabilidad de éxito en una vacante. Este enfoque reduce la rotación, mejora la calidad de contratación y fortalece la permanencia, un reto clave en Latinoamérica.
2. El regreso del trabajo esencial
El informe “Workplace Intelligence Forecast 2026” destaca: los empleos manuales y operativos comienzan a ganar prestigio y demanda. En un entorno saturado de automatización, muchas personas buscan profesiones tangibles, con impacto directo y estabilidad.
Las empresas también valoran estas funciones como pilares de continuidad, calidad y eficiencia, especialmente en logística, manufactura, mantenimiento y servicios técnicos. El auge del “trabajo esencial” refleja una tendencia positiva: el reconocimiento de roles tradicionales como motores del crecimiento económico.
3. El fin del camino profesional lineal
Las nuevas generaciones priorizan la flexibilidad, el aprendizaje continuo y la posibilidad de explorar múltiples caminos profesionales. En 2026 la carrera lineal perderá, cada vez más relevancia frente a esquemas donde una persona puede combinar varios roles, proyectos y formatos de empleo a lo largo del tiempo.
Este fenómeno exige a las empresas crear rutas internas más abiertas, programas de movilidad transversal y estrategias que permitan transiciones fluidas, sin romper la continuidad laboral. La carrera profesional se convierte así en un mapa flexible, no en una escalera unidireccional.
4. IA como motor del proceso laboral
El próximo año la IA asumirá una porción cada vez mayor del ciclo de contratación. La tecnología centralizará, con mayor fuerza, tareas como filtrado, matching, programación de etapas, análisis documental y comunicación con candidatos.
Este modelo permite eliminar sesgos, acelerar decisiones y mejorar la calidad del proceso. Las áreas de talento destinan más tiempo a la estrategia mientras la IA opera los niveles “transaccionales” del reclutamiento. 2026 proyecta que los procesos híbridos humano–IA serán el estándar dominante en empresas medianas y grandes.
5. El nuevo músculo cultural
La “atrofia cultural”: la desconexión entre los valores declarados y lo que realmente ocurre en la organización. Este desgaste surge por modelos híbridos, automatización acelerada y baja interacción entre equipos.
Sin embargo, 2026 abre una oportunidad para reconstruir.
Las empresas con liderazgo adaptativo, mecanismos de retroalimentación continua y comportamientos culturales medibles, logran una mayor cohesión y reducen la rotación. La cultura deja de ser un documento y se convierte en un sistema vivo que guía el desempeño.
La evolución del trabajo no exige elegir entre tecnología y personas.
Exige integrarlas. Cuando las empresas combinan ciencia, datos y sensibilidad humana, logran anticipar el potencial del talento y construir culturas más fuertes.
2026 será el año en que quien entienda esta fórmula liderará el futuro del trabajo, concluye Haydeé Jaime, de Pandapé.

