OPORTUNIDADES INÉDITAS PARA REDUCIR DESIGUALDADES
11 diciembre, 2025Foto: UNAM. 9 de 10 instituciones de educación superior incorporan IA en su quehacer, y en1 de 4 casos ha enfrentado problemas éticos.
Fuente: UNAM
La última generación de sistemas de inteligencia artificial (IA) avanza rápidamente en capacidades de razonamiento, programación y autonomía; según el Informe Internacional de Seguridad de la IA 2025 existen riesgos concretos de sesgos, impactos en el mercado laboral, pérdida de control sobre sistemas, discriminación y brechas de confianza en la vida académica, indicó la secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM, Tamara Martínez Ruíz.
Una encuesta reciente de la UNESCO señala que, si bien nueve de cada 10 instituciones de educación superior incorporan IA en su quehacer, uno de cada cuatro casos ha enfrentado problemas éticos que van desde el plagio y la dependencia excesiva, hasta sesgos impuestos por la programación de esta o la persona usuaria y disputas de autoría.
Por ello y otras situaciones debemos insistir en la urgencia de la alfabetización en forma interdisciplinaria y escalable centrada en el ser humano, enfatizó ante la coordinadora de la Investigación Científica, María Soledad Funes Argüello, al inaugurar la Tercera Jornada de Inteligencia Artificial Generativa (IAGen) en Educación UNAM.
Es cierto que la IA ofrece oportunidades inéditas para reducir muchas de esas desigualdades, facilitar accesos, personalizar los procesos de enseñanza-aprendizaje para todas las personas, y puede ser una herramienta democratizadora y orientada a rescatar talentos en toda la diversidad de contextos, capacidades, géneros, orígenes y trayectorias.
En la UNAM debemos seguir asegurándonos de que la comunidad de educación media y superior participe como cocreadora de estas tecnologías, desarrollando competencias digitales, científicas y éticas frente a los desafíos emergentes.
Este espacio académico es idóneo para reflexionar y proponer los caminos responsables, incluyentes, éticos y visionarios para el uso de la IA en la Universidad Nacional, expuso en el acto al que asistió también la directora general de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información, Elsa Margarita Ramírez Leyva.
En el encuentro a distancia -organizado por la Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos (CEIDE) de la UNAM- Martínez Ruíz apuntó que esta casa de estudios debe seguir los avances, para que cada proyecto universitario en inteligencia artificial se constituya en laboratorio de innovación, vigilancia activa y concreción de futuros preferibles para la humanidad.
Situación paradójica
El titular de la CEIDE, Melchor Sánchez Mendiola, destacó que la IAGen está transformando aceleradamente nuestra vida académica. Esta jornada nace en un momento crucial porque en apenas tres años esta herramienta ha pasado de ser una curiosidad técnica, a convertirse en un fenómeno cultural, educativo, económico y hasta epistemológico.
Su velocidad de expansión no tiene precedentes en nuestra historia. Nunca una tecnología había penetrado tan rápidamente en la vida cotidiana de millones de personas, ni puesto en tensión con tal fuerza nuestras nociones tradicionales de aprendizaje, autoría, creatividad, evaluación y conocimiento.
Hoy ya no podemos hablar de educación superior sin preguntarnos qué significa aprender en un mundo donde conviven las inteligencias humanas con sistemas generativos capaces de producir textos, resolver problemas complejos, sintetizar artículos científicos, crear imágenes, proponer diseños y ofrecer retroalimentación instantánea.
La IAGen nos coloca en una situación paradójica porque abre oportunidades extraordinarias: diversos estudios muestran que cuando se usa de manera educativamente sólida y bien planeada, puede expandir la capacidad de razonamiento, funcionar como un exoesqueleto cognitivo, ofrecer tutorías personalizadas, democratizar el acceso a apoyos cognitivos de alta calidad y enriquecer la creatividad disciplinar.
Y, por otra parte, esta misma potencia nos confronta con riesgos profundos. La fluidez textual puede ocultar la falta de comprensión conceptual; su capacidad de generar respuestas convincentes puede producir una peligrosa ilusión de dominio, sentir que uno aprendió; la facilidad para crear trabajos completos debilitar, si no la mediamos adecuadamente, habilidades esenciales como lectura detallada, argumentación, síntesis o la capacidad de evaluar evidencias.
El acceso desigual a estas tecnologías corre el riesgo de reproducir y amplificar las brechas educativas que enfrentábamos antes de esta era. Todo esto significa que la pregunta fundamental no es si la vamos a usar, sino cómo, para qué y bajo qué principios.
El coordinador general del Centro de Estudios en Computación Avanzada, Boris Escalante Ramírez, acotó que las analíticas del aprendizaje; los sistemas de tutoría inteligente; la educación presencial, en línea y a distancia; así como las múltiples dimensiones del proceso de enseñanza-aprendizaje experimentan transformaciones vertiginosas gracias a dicha tecnología, la cual representa una oportunidad extraordinaria para revolucionar la educación.
«Nos corresponde a las y los universitarios desmitificarla, aceptarla, transparentarla, aprovecharla, adoptarla, nutrirla, reinventarla y, cuando sea necesario, regularla».

