FILOSOFÍA, EJERCICIO DE LIBERTAD QUE ENRIQUECE LA VIDA DEMOCRÁTICA

FILOSOFÍA, EJERCICIO DE LIBERTAD QUE ENRIQUECE LA VIDA DEMOCRÁTICA

19 noviembre, 2025 0 Por Rene Davila

Foto: UNAM. Nos enseña a pensar con rigor, a dialogar con respeto y a no renunciar a la búsqueda de la verdad.

Fuente: UNAM

Toda democracia que pretende nutrirse y evolucionar necesita voces que cuestionen, amplíen la perspectiva y recuerden que las decisiones públicas deben sustentarse en valores, no solo en cálculos, afirmó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, al participar en la inauguración de las jornadas por el Día Mundial de la Filosofía.

En la UNAM esta disciplina no es solo un área académica, sino un ejercicio de libertad que enriquece la vida democrática, y expande nuestra capacidad de comprendernos como comunidad.

En ese sentido, la universidad pública y autónoma ha defendido y fomentado la crítica, como plataforma de responsabilidad social y progreso.

Las humanidades, en ese contexto, ayudan a discernir las complejidades de nuestros entornos, y a formar una ciudadanía capaz de deliberar con claridad y con rigor, respeto y sensibilidad.

En el salón de la Comisión Permanente del Senado, el Rector destacó que en tiempos en que la polarización reduce la conversación a extremos y certezas inmediatas, la filosofía recupera la capacidad de detenernos, analizar, escuchar y dialogar sin renunciar a la integridad ni a la empatía.

Los desafíos actuales exigen esa determinación. La crisis ecosocial, el ritmo acelerado de la innovación tecnológica, la persistencia de desigualdades y la fragilidad de la confianza ciudadana, requieren una reflexión que vaya más allá de lo técnico. 

“Una sociedad que cultiva la razón y la pregunta, es menos vulnerable al pensamiento único y los dogmas, y más capaz de construir acuerdos duraderos, expresó en el acto al que también asistió el senador Rolando Zapata Bello.

La directora de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de esta casa de estudios, Mary Frances Rodríguez Van Gort, explicó que la filosofía no es una disciplina más, sino una forma de pensar y cuestionar, que de manera rigurosa y con el apoyo de otras disciplinas, inquiere sobre nuestro mundo. Se pregunta cómo llegamos aquí, qué debemos hacer y cuáles son caminos posibles para asegurar nuestro porvenir.

La FFyL no solo es la Facultad más antigua de humanidades en el país, sino una de las más emblemáticas y representativas de toda Iberoamérica. A lo largo de sus 101 años, también ha sido la principal casa de las humanidades y el centro de origen para la formación de filósofos y filósofas en México, que se ha enriquecido con profesoras y profesores que vinieron de diferentes exilios.

La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez, coincidió en señalar que la filosofía no es solo una disciplina académica, debe ser una práctica humana de carácter universal, y más en un momento en el que la tecnología promete facilitar la vida, pero en ocasiones parece más bien reemplazar al pensamiento humano, por lo que se ha dado en llamar la inteligencia artificial.

Enfrentamos una crisis ambiental que nos obliga a repensar la relación con la Tierra, y con todos los seres vivos que habitan en ella; en la esfera pública es más difícil distinguir lo verdadero de lo falso.

“Frente a estos desafíos, la filosofía sigue y seguirá siendo una guía indispensable porque nos enseña a pensar con rigor, a dialogar con respeto y a no renunciar a la búsqueda de la verdad, incluso cuando esta puede resultar incómoda”.

El pensamiento filosófico contribuye a construir sociedades más justas, tolerantes y respetuosas.

La presidenta de la Comisión de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Susana Harp Iturribarría, señaló que uno de los aportes más visibles de la filosofía, es su capacidad para generar criterios éticos en campos específicos.

Por ejemplo, en la bioética examina los dilemas morales derivados de la medicina y la biotecnología; la ética ambiental que reflexiona sobre la relación del ser humano con la naturaleza, y la necesidad de preservar los ecosistemas y el equilibrio ecológico; y la ética política, orientada a analizar los problemas de la justicia, igualdad, equidad y la calidad democrática.

En todos estos casos actúa como un espacio crítico, que favorece discernir lo razonable y lo legítimo de lo que es puramente pragmático e instrumental. Su vocación es un antídoto contra la ignorancia y el prejuicio, y establece puentes entre saberes diversos, desde los tradicionales a los científicos o desde las aplicaciones técnicas a las reflexiones espirituales. La filosofía se caracteriza por su afán integrador.