EL DESPERTAR DE UNA LARGA NOCHE DE OPRESIÓN: VASCONCELOS

EL DESPERTAR DE UNA LARGA NOCHE DE OPRESIÓN: VASCONCELOS

26 febrero, 2019 0 Por Rene Davila
Más allá de la raza cósmica, unió a todos los latinoamericanos bajo una misma identidad.

Se preocupó por alejar a la Universidad de la imagen elitista.

“Por mi Raza hablará el Espíritu”.

Fuente: UNAM

“Imaginé así el escudo universitario que presenté al Consejo, con la leyenda ‘Por mi raza hablará el espíritu’, pretendiendo significar que despertábamos de una larga noche de opresión”, dijo alguna vez José Vasconcelos. Creador del escudo y lema que con orgullo ostenta la UNAM, y que son elementos de identidad no sólo de la comunidad de esta casa de estudios, sino de todo México, el exrector de la entonces Universidad Nacional de México hizo un aporte enorme: “más allá de la raza cósmica, unió a todos los latinoamericanos bajo una misma identidad”, afirmó Fabio Moraga, investigador de la Coordinación de Humanidades y experto en el trabajo de Vasconcelos.

A un día del aniversario de su natalicio (27 de febrero de 1882), la Universidad recuerda al exrector que en una frase reflejó la “convicción de que nuestra raza elaborará una cultura de tendencias nuevas, de esencia espiritual y libérrima”.

Lema y escudo

En muchos sentidos, José Vasconcelos marcó el rumbo de la Universidad al definir no sólo la misión de los universitarios al servicio del pueblo, sino su lema y escudo. El 9 de junio de 1920, fue nombrado rector de la entonces Universidad Nacional de México, y hasta su salida (el 12 de octubre de 1921) la dotó de dos importantes elementos de identidad. En abril de 1921 propuso al Consejo Universitario cambiar el escudo que hasta entonces estaba formado por un águila en un nopal, enmarcada por la leyenda patria: ciencia, amor, salud y pueblo, y propuso uno nuevo con el lema “Por mi raza hablará el espíritu”.

El escudo, en el que el águila mexicana y el cóndor andino protegen el mapa de América Latina, plasma la unificación de los pueblos iberoamericanos. En tanto, “Por mi raza hablará el espíritu” refleja la realidad de una época en la que las esperanzas de la Revolución estaban vivas, en la que había fe en la patria y el ánimo redentor se extendía en el ambiente. Ese “espiritualismo”, que profesaba Vasconcelos era parte de una corriente intelectual, que se plasmó en la educación mexicana por largo tiempo y que se tradujo en las campañas de alfabetización y las misiones culturales.

La “raza” es una abreviación de la “raza cósmica”, que refiere el mestizaje en nuestro continente, idea que posteriormente describió en su ensayo “La raza cósmica”, de 1925. Ahí, Vasconcelos concreta la ideología de la “quinta raza”, una síntesis de todas las razas del mundo para construir una nueva civilización. La “raza cósmica” es resultado de la mezcla de las razas roja (amerindios), blanca (europeos), negra (africanos) y amarilla (asiáticos).

“Humaniza el tema de la raza, lo adapta a América Latina, generando un discurso político que mueve a la gente; es un aporte enorme. Más allá de la raza cósmica, une a todos los latinoamericanos bajo una misma identidad”, afirmó el también académico de la Facultad de Filosofía y Letras. Antes de llamarnos América Latina, Vasconcelos une a todos sus habitantes bajo la misma identidad política y cultural; fue una idea trascendente porque, por primera vez, nos hizo razonar que somos muy parecidos y que necesitamos avanzar juntos.

La Universidad de la nación

Al ser nombrado rector, José Vasconcelos dijo «Yo no vengo a trabajar por la Universidad, sino a pedir a la Universidad que trabaje por el pueblo». Su objetivo fue preparar a los profesionales que el México posrevolucionario requería. Durante su gestión se preocupó por alejar a la Universidad de la imagen elitista. Ya no sólo los privilegiados tenían acceso a ella; le otorgó una misión histórica al decir: “ésta es la universidad de la nación, del pueblo mexicano”. Él dijo que, por sobre todo eso, “hay algo que trasciende, que es el espíritu y es la misión de la universidad, que más allá de cambios políticos y estructurales del país, prevalecerá, y eso se debe rescatar”, destacó Moraga, autor del libro “Muchachos casi silvestres”. Adicionalmente, organizó un programa editorial que comprendía sobre todo la divulgación de los autores clásicos hacia amplias capas de la sociedad.

El valor de la enseñanza

Vasconcelos estudió en la Escuela Nacional Preparatoria y luego cursó la carrera de Leyes en la Escuela de Jurisprudencia; le tocó vivir momentos clave en la historia. En 1909, junto a Alfonso Reyes y Antonio Caso fundó el Ateneo de la Juventud, que sienta las bases para recuperar el sentido nacional mexicano, lograr una identidad latinoamericana y lograr un desarrollo sin depender del extranjero. Desde antes de ser rector de la Universidad, elaboró el proyecto para crear la Secretaría de Educación Pública, que se concretó en julio de 1921, y en octubre de ese mismo año protestó como primer secretario. Siendo rector de la Universidad lanzó una ambiciosa campaña de alfabetización, a la cual dio seguimiento y mayor impulso con las Misiones Culturales, cuando se convirtió en secretario (1921–1924). Los improvisados maestros alfabetizadores, profesores normalistas y estudiantes fueron primordiales para llegar a sitios apartados y mostrar a la población el valor de la educación y la universidad.

Como secretario impulsó una gran reforma educativa, inició la alfabetización, la construcción de escuelas, apoyó el muralismo, la creatividad poética, la conciencia hispanoamericana y captó la ayuda de intelectuales latinoamericanos como Pedro Henríquez Ureña y Gabriela Mistral. Doctor honoris causa por la Universidad Nacional; miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua; autor de textos como “Estudios Indostánicos” (1919), “La Raza Cósmica” (1925), “Ulises criollo” (1936), “El desastre” (1938) y “La flama” (1959), José Vasconcelos falleció en 1959.

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