EL MERCADO INMOBILIARIO CON NUEVAS FORMAS DE VIDA

EL MERCADO INMOBILIARIO CON NUEVAS FORMAS DE VIDA

19 marzo, 2019 0 Por Rene Davila
Nueva plataforma de negocios para el mercado inmobiliario.

Autogestión de vivienda colaborativa o cohousing.

La vivienda colaborativa permite ahorros de hasta el 35%, si se viviera solo.

El envejecimiento de las poblaciones en el mundo, gracias a las nuevas tecnologías y avances en salud, se frenó en los pasados años y se ha tenido que recurrir a la atención de necesidades que han evolucionado en un mundo digitalizado, con mayor esperanza de vida y apertura de nuevas formas de convivencia. De acuerdo a un informe de la ONU de 2017, América Latina y el Caribe tienen poblaciones de adultos mayores de 60 años, que superan los 76 millones y para el 2050 serán 198.2 millones de ancianos. Cuba, Estados Unidos, Puerto Rico y Uruguay tienen el 15% de la población total mayor de 65 años y México, de acuerdo al INEGI, tiene 9.1 millones de personas de la tercera edad y para el 2050 se estima serán 24.4 millones.

Hoy por hoy, 1.5 millones de ancianos viven solos, siendo la mayoría mujeres, con una esperanza de vida de 75.3 años. Bajo esta premisa, en Dinamarca en los años 80, apareció una nueva plataforma de negocios para el mercado inmobiliario denominado “Autogestión de vivienda colaborativa o cohousing”, ideada por un grupo de jóvenes para brindar a los adultos mayores un espacio donde poder vivir sus últimos años en una pequeña comunidad, con grandes espacios abiertos, pero con propiedades individuales de entre 40 y 50 m².

Tuvieron la idea de adquirir un gran terreno, construir casas pequeñas, económicas y crear espacios para servicios, entretenimiento, comedores y sobretodo, espaciosos jardines. Hoy ese proyecto es tan exitoso que se está replicando rápidamente en todo el orbe ya que es autopromovida, codiseñada y autogestionada con el propósito de vivir con quien se desee, construir una comunidad y establecer derechos y obligaciones, a través de una cooperativa, por lo que los costos son accesibles para una población que percibe una jubilación, recordó Giovanni D´Agostino, presidente en México y director regional para América Latina de Newmark Knight Frank (NKF).

En México, la composición de los hogares para los adultos mayores se divide en unipersonales (13%), nucleares (44%) y ampliados (42%). Además, el 66% de los adultos mayores que perciben una pensión contributiva son propietarios de su vivienda, factor que se entiende –desde el punto de vista cultural y financiero local –como fundamental para asegurar la calidad de vida hacia la vejez. Según un estudio publicado en septiembre 2018 por la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), solo 23% de mujeres y 40% de hombres reciben una pensión; mientras que 53% de mujeres y 4% de hombres reciben ingresos a través de algún programa asistencialista y 26% de adultos mayores no reciben pensión alguna. Los ingresos para los adultos mayores por concepto de las pensiones contributivas son, en promedio, de $5,128 para mujeres y $6,602 para hombres, lo cual representa el 46% y 52% de sus ingresos totales respectivamente. Sin embargo, considerando a la población total de personas mayores a 65 años, el 75% de las mujeres posee ingresos inferiores a los $3,005 pesos y el 75% de los hombres, inferiores a $5,902 pesos. Por lo tanto, el factor precio será determinante a la hora de diseñar el modelo de negocio de cohousing.

De acuerdo a la CONSAR, los hogares con adultos mayores y pensión contributiva tienen mayor porcentaje de gasto en vivienda; mientras que los hogares con adultos mayores y pensión no contributiva tienen un mayor gasto porcentual en salud y hogar; alimentos es el principal rubro de consumo (38% del gasto), seguido por transporte (18% del gasto) y vivienda (12% del gasto). Ello confirmaría la re-conceptualización de la vivienda hacia un modelo que provea de todos los servicios demandados por los adultos mayores. En México y el resto del continente, aunque incipiente, el Cohousing o vivienda colaborativa se ha convertido en una alternativa de convivencia, muy lejana a las casas de retiro o asilos, donde las personas están entre amigos y contando con todos los servicios que las personas de la tercera edad requieren, ya que hay médicos, enfermeras, geriatras y nutriólogos, pendientes de cada uno de los inquilinos.