UNA UNIVERSIDAD DIFERENTE Y UNA EDUCACIÓN DISTINTA SON POSIBLES

UNA UNIVERSIDAD DIFERENTE Y UNA EDUCACIÓN DISTINTA SON POSIBLES

24 noviembre, 2018 0 Por Rene Davila
Las distintas posibilidades.

Una nueva institucionalidad.

Distintas posibilidades y nueva institucionalidad.

Fuente: Ibero. Tercera parte

¿Es posible una universidad comprometida y transformadora, sin condicionamientos del mercado, que atienda los intereses de la realidad, la comunidad, las mayorías excluidas y empobrecidas?  Esta pregunta se hace David Fernández Dávalos, S. J., Rector de la Universidad Iberoamericana (Ibero) Ciudad de México·Tijuana.

La realidad alienada

La universidad es lejana a la realidad de los pobres, pública o privada, a ella acceden principalmente estudiantes de los tres deciles de mayor ingreso en el país. En la primera, los alumnos de este sector económico alcanzan a ser hasta el 70% de la totalidad de la población, lo que muestra que, “la universidad pública ha dejado de cumplir con su tarea de movilidad social”. La universidad en sí misma es lejana al mundo de los pobres, porque cursar una licenciatura no sólo significa entrar a una institución de educación superior, sino tener tiempo, es decir, no necesitar trabajar, ni atender a algún familiar enfermo; además de tener recursos económicos para transportarse, comprar libros y materiales.

Como el modelo actual de universidad está inserto en un mercado educativo, al cual es funcional, la educación distinta que ofrece la Ibero -e instituciones educativas de la Compañía de Jesús, como las del Sistema Universitario Jesuita (SUJ)-, tiene que posicionarse y competir frente a universidades que dependen de las iniciativas privadas “interesadas en generar los cuadros de relevo de sus empresas”. “Y también el conocimiento con el que trabajamos, el saber universitario no proceden de los intereses del pueblo, ni de los intereses de desarrollo propio. Casi sin excepción, proceden los conocimientos con los que trabajamos de las metrópolis del Norte, y tienen como finalidad la reproducción del capital y la estabilidad del statu quo”. Por tanto, la lejanía de los pobres, el mercado y sus criterios, y el trabajo con saberes que requiere el capital, constituyen la realidad alienada de la universidad, como institución educativa.

Las distintas posibilidades

Hay distintas posibilidades para una educación distinta, como dejan ver las siguientes constataciones -algunas de perogruyo-: La universidad, como formadora de profesionales, es necesaria para la sociedad. La educación superior es un hecho necesario, siempre va a existir. Mas decía Ellacuría que esa educación superior sería inmoral si tendiera a perpetuar la situación de nuestros países (latinoamericanos). “Entonces un bien que justifica que estemos, es neutralizar los posibles males que pueda ocasionar a la sociedad” la educación. Por eso la apuesta de la universidad es tratar de sacarle el mayor provecho a la educación para un cambio social. Tratar de neutralizar los males que podría provocar la educación si sólo mantiene el statu quo “hace que valga la pena que lo intentemos”. Pero si no se puede llegar al ideal de la universidad que quiere la Ibero, por lo menos se puede apoyar, dar legitimidad y cobertura ideológica a quienes pugnan por un cambio.

“También podemos limitar a los núcleos de poder con el capital simbólico y social de la universidad. Podemos detener la agresión de la que son víctimas muchas poblaciones en nuestro país; las mineras, por ejemplo, los megaproyectos que atropellan a las comunidades indígenas. No es lo mismo pelear contra el pueblo ayuuk, que contra la universidad y el pueblo ayuuk”.

Primicias de una nueva institucionalidad

1.- Un modelo distinto de universidad. Fuera de las normas impuestas, una universidad verdaderamente autónoma y sin condiciones. Y desarrollar el carácter de bien público y de derecho humano de la educación superior; lo que la IBERO pretende hacer con el programa de becas ‘Si quieres puedes’ y con las carreras de Técnico Superior Universitario.

2.- Analizar temas nacionales prioritarios. Para hacer aportes rigurosos y sustanciales; ofrecer una voz independiente, más allá de los intereses económicos y políticos de las clases superiores y hegemónicas; ofrecer profesionistas honestos que apoyen el cambio; educar para la justicia, la empatía, la solidaridad, el compromiso y la acción transformadora; servir a veces de voz de aquellos a quienes les ha sido negada la voz, o abrir espacios para aquellos sectores a los que se les niega la oportunidad de hacer oír su voz.

3.- Abrir espacios. Para los pobres, para los excluidos, para que ellos hagan oír su palabra; ayudar a los sectores marginados con proyectos de intervención de los más diversos temas, como la Casa de las Parteras o la reconstrucción de San Mateo del Mar; la inclusión de personas con discapacidad; las nuevas prácticas educativas; la innovación empresarial.

4.- Abrir horizontes distintos. Evidenciar que es posible generar procesos, prácticas y acciones que sean horizontes que generen vida en abundancia, y que, “apunten en una dirección contraria a la del proyecto hegemónico, cada vez más racista, más excluyente, más injusto”.

¿De dónde va a provenir el cambio?

Aunque “el cambio en la universidad no va a provenir primordialmente del hecho de admitir más pobres en ella”; sin embargo, para ser creíbles, para ser primicia de inclusión y pluralidad, para aportar un poco a la movilidad social, se hace necesario en las universidades del SUJ tener un núcleo significativo de sectores populares dentro de ellas, a manera de fermento que las vaya transformando.

Es necesario también rechazar profesores que no estén dispuestos a comprometerse, por lo menos al silencio obsequioso, con esta función social de la universidad. Y es preciso resolver estructuralmente el problema del financiamiento, de suerte que se vaya alcanzando gradualmente esa mayor autonomía, y procurar en esta dirección una mayor independencia de quienes favorecen el sistema por ser favorecidos por él.

El contacto permanente y cercano con las mayorías es un principio de esa autonomía, frente a la atmósfera social reinante en el medio universitario de alejarse cada vez más. “Aquí me gusta citar que, el Dios de Jesús, en lugar de separarse cada vez más, más; en lugar de subir, subir; intenta bajar, bajar. Además de ser un imperativo histórico hoy, es una necesidad y un imperativo ético, y un imperativo de fe, de nuestra identidad”.